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MI VERDAD Y MI TRABAJO

 

Lo que leerán en las siguientes líneas, es la confesión más intima y sincera, de lo que ha sido mi trabajo de un cuarto de siglo para con este proyecto. Me limitaré a contar lo que yo he hecho en persona, única y exclusivamente, ciñéndome en exclusiva a las cuestiones que afectan a la conformación genética del dogo español. Será en otro momento cuando trate esa otra parte de naturaleza más política, que seguro para algunos será con diferencia mucho más morbosa. Esto vendrá en otro momento, puesto que desde que comencé con esta aventura, he llevado un cuaderno de bitácora en el que anotaba cada paso, cada reunión, cada sensación, cada conversación y os aseguro que algunas serian sorprendentes no solo por lo jugoso de su contenido, también por los interlocutores con los que se producían. Interlocutores que en muchos casos mostraban una posición en público y otra en privado y hablo de personas muy relevantes del mundo del perro que incluso ocupaban cargos de mucha relevancia en ciertas organizaciones. Pero insisto, eso será para otro momento, si es que llega.

Cuando se fragua la idea de la “recreación-recuperación” del Dogo Español, allá por el año 2002, se hace con la certeza de asumir que se parte de una precariedad poblacional manifiesta y bajo la presión de que no cualquier perro podría ostentar el prestigioso título del mítico perro de presa hispano, flor y nata, durante siglos, de los molosos pesados de presa en el continente europeo y americano.

 Se sienta en ese momento una premisa que sería una constante en todo el proceso: el fin justificaría los medios y los medios serían los mejores o sencillamente se descartarían. También postulamos como pilar fundamental el que solo usaríamos ejemplares provenientes de líneas de trabajo contrastadas y con rigurosos controles de salubridad.

 En un primer momento comenzamos esta andadura en solitario, integrándonos e iniciándonos como unos aficionados más en el mundo del alano español, base que considerábamos sobre la que deberíamos partir. En esta etapa nos limitábamos a fomentar las tipologías más hipertipicas dentro del alano español, decantándonos para ello por ejemplares preferentemente de sangre del afijo Los Tarantos. Sin lugar a dudas, Javier y pocos más, eran los únicos que habían mantenido vivos ejemplares con resquicio genético de esas tipologías pesadas que cada vez estaban más marginadas y despreciadas. No olvidemos que se buscaba el alano cinegético por excelencia. Tanto nuestros objetivos como nuestro trabajo era algo que en esos momentos no hacíamos público, aunque sí intentábamos identificar potenciales colaboradores.

 En el año 2009 habíamos consolidado una base alanica en clara tendencia presa. Quizás el mejor ejemplo de ello sea el archiconocido Talega de Los Tercios. Ya contábamos con los cimientos necesarios.

 Como siguiente paso adquirimos por mediación de un intermediario (intentábamos mantener el trabajo de la manera más discreta posible), una hembra de American Bulldog de trabajo (buen ejemplo de ello era su ausencia de prognatismo) de nombre Keita y criada por Ángel Fidalgo García (afijo Tsaciana). De justicia es decir que Ángel nunca supo para que fin iba su perra cuando se la adquirió una joven pareja de entusiastas malagueños. Esta hembra se fue fusionando con nuestros alanos pesados preseleccionados.

También incorporamos al plan de cría una media sangre de madre alana y cuyo padre era Chio de Irema Curtó.

 Fue por entonces cuando Javier Parra y Javier Gutierrez dan el paso y se unen al proyecto. Esto marcaría un antes y un después y nos sacaría de la precaria y difícil situación en las que nos encontrábamos.

 Se traza una meticulosa y estudiada hoja de ruta, con el fin de incorporar a colaboradores internacionales con un amplio bagaje en proyectos de esta naturaleza, como por ejemplo la recuperación del Cane Corso. Es curioso que, en esos momentos, la iniciativa donde levantaba más pasiones y entusiasmo fuera allende de nuestras fronteras. Por el contrario, en suelo patrio, rara vez cosechábamos algo más allá que una efímera declaración de buenas intenciones.

 En solitario, este equipo define las necesidades del proyecto y los objetivos a conseguir.

Lo primero fue seleccionar un lote adicional de alanos, muchos de ellos en lo que se conoce como de tipologías ganaderas o con cualidades que considerábamos podrían aportar al objetivo del proyecto. Se seleccionan ejemplares de: Tarantos, Noite, Guadaña y Tercios. Estos últimos ya no podían catalogarse como alanos puros puesto muchos eran fruto del trabajo que ya hemos relatado.

 


                                                      Astrid preñada de Jimmy

 El paso siguiente fue incorpora un macho de amaricam bulldog nieto de Megabull Cockbloquer y cuya madre era una de las mejores hijas dadas por el mítico KMK´s King Mufassa (ejemplar proveniente del mundo del weight pulling con un record de arrastre de 2721,5kgr). Este macho efectúa la primera monta dentro del proyecto, concretamente con una hembra de Los Tarantos.


                                                        Nieto de King Mufassa

 

 En cuanto a los ejemplares del afijo La Guadaña, hacemos uso Astrid. Esta hembra será cruzada con Jimmy Whhitevrook, un selecto Boerboel, de excelente carácter y mejor salubridad. Se trata de un ejemplar cuya genética proviene de la fusión de grandes ejemplares de las líneas Anasha y Baden. En resumen, un perro seleccionado por salubridad y predisposición al trabajo, justo lo mismo que sucedía con Astrid de la Guadaña. Este cruce se planifica minuciosamente y se ejecuta con la ayuda de una prestigiosa clínica reproductiva en Lisboa.



                                              Boerboel fusión líneas Baden/Anasha

Ya en esa época el proyecto pivota sobre dos grandes ejes. Uno es el de la cría con fines de consolidación del trabajo realizado hasta el momento y el otro es la cría “abierta” cuyo fin es ir sumando caracteres que nos permitan alcanzar el fin fijado. En este segundo campo trabajamos en otro de los pasos fundamentales del proyecto. Este no era otro que el introducir en el proyecto la sangre del mítico Tosa Inu Buda Stone Wall, hijo de Boss JKC And Tenboshi Yume con Yume No Furin, el que fuera el Yokozuna más joven de la historia de Japón y leyenda en los circuitos de combate del sureste asiático.

Este paso marcó un antes y un después en la calidad del proyecto, pero no teníamos la intención de quedarnos aquí. Faltaban caracteres que considerábamos fundamentales para la consecución de una recreación-recuperación que pudiéramos catalogar de TOP.


                                                   Tosa Inu Buda Stone Wall

  Nos faltaba rusticidad en los ejemplares, resistencia extrema para un animal que considerábamos debería ser un excelente guardián, equilibrado, con una calidad articular, cardiaca y mental que garantizara su eficacia y solvencia en las situaciones más extremas, como podría ser la protección del ganado frente a grandes depredadores. Para ello introducimos en el proyecto a un alabai, en concreto a un nieto y autentico clon del mítico Maturhan, otra leyenda de los circuitos de combate.  Entre sus ancestros directos y muy cercanos también estaban ejemplares como Altay Kara Ylduz y King off Flokmurat.

 



                                                    Maturhan junto a su nieto.

 Tras este aporte y una vez visto los resultados obtenidos, consideramos que ya poco más habría que hacer salvo consolidar el trabajo hecho e ir seleccionando de la manera más apropiada, acorde al estándar fijado.  Pero lo cierto es que sí hicimos un ligero aporte adicional. Esta vez fue una hembra de cane corso del afijo Domus Yargaryen. En este caso la idea era aportar esta genética muy emparentada con nuestras razas de presas, pero no de la manera masiva tal como habíamos hecho con los retemples anteriores. Buscábamos salubridad y potenciar ciertos rasgos de hipertipicidad.



                               Dogo español Los Tercios en la actualidad (2 meses).


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